miércoles, 6 de enero de 2010

La bicicleta


La bicicleta

Hoy la bicicleta en su delantera el espejo de los ojos marchitos de quien reconoce asqueado el miedo de ver sus parpados mas suaves en un objeto que en su piel, ahi los deseos de quien quisiera sentir el roce del podrido gesto de despecho frente a la funebre indiferencia del mundo marchito que permanece estatico, silenciosos los mares en medio del bullicio de las hojas de los arboles que sobre ellos crecen, el mundo bebe el cáliz de mis labios envenenados, el cuadro que porta la foto de mi vida y los años enajenados que van retrocediendo, pajaritas de papel se posan sobre los lechos de los amantes que hayan intimidad en el cesped del parque, el vaso trizado cortando las ganas esparce un par de gritos con pudor y miedo, quien no ve bajo el retrete el aroma sueve de la pasion entre el cuerpo sin vida de la sed y las manos vacias de una rata en el exicilio, el cielo reconstrido a mis ansias, mi ser sacado del mundo, sino me puedo ver, si no existo, se toman las cabritas y observa que desde la ventana un cine, desde la escalera un cine, el duelo amargo de las velas que se consumen tras la cita que no ha llegado, las manos azules de quien se levanta temprano, toma la bicicleta y se dirige a lanzarse desde un peñasco al mar, no sin antes poner sobre la delantera del aparato de dos ruedas un espejo para que el mundo se mire a sí y comprenda que no existe solo en el, sino tambien en la vision de los critales y en la mente de quien salta al mar producto del encuentro con la simplicidad.

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